"La mayor alegría del mundo es comenzar".
Ödön Von Horváth
"No se trata de irritación, sino de rabia asesina. Lo que al perdedor le obsesiona es la comparación con los demás, que le resulta desfavorable en todo momento. La irritabilidad del perdedor aumenta con cada mejora que observa en los otros".
"Ningún autor serio cree en la crítica, a menos que ésta sea elogiosa para él o contraria a sus colegas".
"Los antiguos, que habían comprendido casi todo, sabían que puede existir poesía en el acto de legislar; no por casualidad muchos mitos dicen que los poetas fueron, también, los primeros legisladores".
"La verdadera sabiduría tal vez consista en aceptar la imperfección".
"La verdad es que no entender nada me ha resultado siempre, como lector, extraordinariamente creativo, estimulante, alegre, y más bien alejado de todo drama. Esto no debe parecernos extraño. Después de todo, un clásico, por ejemplo, es simplemente un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir. Entenderlo todo puede ser el fin de la aventura, mientras que no entender nada es la puerta que se abre".
"Las dos cosas que debe evitar todo artista son la modernidad de la forma y la modernidad del tema".
"El hombre puede creer en lo imposible, pero no puede creer en lo improbable".
"La experiencia personal es un círculo muy vicioso y limitado".
"Se operará algún cambio antes de terminar el siglo. Aburrida por la tediosa e instructiva conversación de quienes no tienen el ingenio para exagerar ni el genio necesario para el romanticismo, cansada de las personas inteligentes cuyas reminiscencias están basadas siempre en la memoria, cuyas manifestaciones están limitadas siempre por la probabilidad y que pueden ser confirmadas en cualquier momento por el más simple de los filisteos presentes, la sociedad, tarde o temprano, deberá volver a su caudillo perdido: el embustero culto y fascinador [...].
No será solamente la sociedad quien le dé la bienvenida. El arte, zafándose de la morada-cárcel del realismo, correrá a saludarlo y besará sus labios engañosos y bellos, sabiendo que sólo él posee el gran secreto de todas las manifestaciones artísticas, el secreto de que la Verdad es, total y enteramente, nada más que una cuestión de estilo".
"Ahora todo ha cambiado. Los hechos no sólo encuentran un sitio básico en la historia, sino que usurpan los dominios de la fantasía y han invadido el reino del romance. Su escalofriante contacto está en todas partes. Vulgarizan a la humanidad. El crudo comercialismo de los Estados Unidos, su espíritu materializador, su indiferencia ante el aspecto poético de las cosas y su falta de imaginación y de elevados ideales inalcanzables se deben totalmente a la circunstancia de que ese país adoptó como héroe nacional a un hombre que, según propia confesión, era incapaz de decir una mentira, y bien puede decirse que la historia de George Washington y del cerezo ha hecho más daño, en más breve espacio de tiempo, que cualquiera otra narración moral en toda la historia de la literatura".
"Lo interesante sobre la gente de la buena sociedad es la máscara que ostenta cada una de esas personas, no la realidad que se esconde tras la máscara. La confesión es humillante, pero todos estamos hechos de la misma madera".
"En los tiempos modernos, en tanto que la moda de escribir poesía se ha vuelto harto común, y no debiera ser, si fuera posible, alentada, la moda de la mentira ha caído casi en el descrédito. Muchos jóvenes empiezan en la vida con un don natural para la exageración, que si es estimulada con una atmósfera amistosa y comprensiva o con la imitación de los mejores modelos, puede fructificar en algo realmente grande y maravilloso. Pero, por regla general, esos jóvenes a nada llegan. O bien contraen descuidados hábitos de la exactitud o se dedican a frecuentar la sociedad de la gente madura y bien informada. Ambas cosas son igualmente fatales para su imaginación, como lo serían en verdad para la imaginación de cualquiera, y en breve tiempo nace en ellos una morbosa y enefermiza capacidad de decir la verdad, comienzan a verificar todas las manifestaciones que se hacen en su presencia, no vacilan en contradecir a la gente mucho más joven que ellos y terminan a menudo por escribir novelas tan semejantes a la vida que nadie podría creer probablemente en su verosimilitud".
"La locura es relativa. Depende de quién encierre a quién en la jaula".
"El deseo de autorretratarse es, por debajo de toda otra tendencia más superficial, el motivo real que lleva a escribir. Un deseo muy conectado con esa intimidad, esa moderna subjetividad, que podría llamarse el elemento 'montaignesco' en la literatura".
"Pocas amistades quedarían en este mundo si uno supiera lo que su amigo dice de él en ausencia suya, aun cuando sus palabras fueran sinceras y desapasionadas".
"No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe".
"Una de las causas principales que pueden explicar el carácter extrañamente vulgar de la mayor parte de la literatura de nuestro tiempo es, sin duda, la decadencia de la mentira como arte, como ciencia y como placer social".
"El pensar constituye el acto menos sano del mundo, y la gente muere a consecuencia de él del mismo modo que a causa de cualquier otra enfermedad. Afortunadamente, en Inglaterra al menos, el pensar no es contagioso. Nuestro espléndido físico como pueblo se debe a nuestra estupidez nacional. Confío solamente en que podamos mantener el gran baluarte histórico de nuestra felicidad durante muchos años; pero temo que estemos empezando a exagerar la educación. Al menos, todo el que es incapaz de aprender se ha consagrado a enseñar: tal ha sido el fruto de nuestro entusiasmo por la educación".
"Para el crítico, la obra de arte es, simplemente, una sugestión para una nueva obra propia, que no necesita presentar de modo forzoso alguna semejanza evidente con la cosa que critica".
"La belleza tiene tantos sentidos como estados de ánimo el hombre [...]. La belleza revela todo, porque nada expresa".
"La crítica es en sí misma un arte. Y así como la creación artística implica el funcionamiento de la facultad crítica, y, en realidad, sin ella no puede decirse que exista, así también la crítica es verdaderamente creadora en el más elevado sentido de la palabra. La crítica es, de modo real, creadora e independiente a un tiempo".
"Los secretos de la vida y de la muerte pertenecen a aquellos y sólo a aquellos a quienes afecta la sucesión del tiempo, y que poseen, no sólo el presente, sino también el futuro, y pueden subir o caer desde un pasado de gloria o de vergüenza".
"¿Más difícil hacer una cosa que hablar de ella? Nada de eso. Se trata de un grosero error popular. Es muchísimo más difícil hablar de una cosa que hacerla [...]. No hay modo de acción ni forma de emoción que no compartamos con los animales inferiores. Sólo por medio del lenguaje nos elevamos por sobre ellos o por encima de nuestros semejantes: mediante el lenguaje, que es el progenitor, y no el hijo, del pensamiento".