"Todos los hombres serían cobardes si se atrevieran".
John Wilmot
"Es raro el sentido común entre aquellos a quienes la fortuna favorece en alto grado".
"Así era yo cuando te amaba, todos los hombres que podía ser, joven y niño -y no era suficiente- y tú, un ser tan extrañamente ambiguo, conociste, de corazones a picas, todos mis disfraces".
"Tengo que organizarme. Tengo que, según dicen, ponerme en marcha, ahuyentar a este gato de mi regazo -sí, tomar resoluciones, moverme, hacer. Mas ¿qué hacer? Mi voluntad es como la luz rosada y polvorienta de esta habitación: suave, difusa y levemente reconfortante. Me permite hacer cualquier cosa... nada. Mis oídos oyen como por casualidad. Me alimento con lo que me dan. Mis ojos ven lo que se les pone delante. Mis pensamientos no son pensamientos, son dueños. Estoy vacío o lleno... depende. Y yo no puedo elegir".
"Los pueblos viven sobre todo de esperanzas. Sus revoluciones tiene por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza".
"Comprender al enemigo quiere decir, también, descubrir en qué nos parecemos a él".
"Prefiero la cháchara de los muchos al escándalo de los pocos. Desconfío del estrecho individualismo del artista, confiando más bien en el comunismo natural de los artesanos. Opino que hay una cosa más importante que el hombre de genio, y es el genio del hombre".
"El hombre libre no es aquel que piensa que todas las opiniones son igualmente verdaderas o falsas: eso no es libertad, sino debilidad mental. El hombre libre es aquel que ve los errores con la misma claridad con que ve la verdad".
"El fanatismo es la incapacidad de concebir seriamente la alternativa de una proposición. No tiene nada que ver con la creencia de la proposición misma. Un hombre puede estar suficientemente seguro de algo como para dejarse quemar por ello, o para dar guerra a todo el mundo, y sin embargo no estar ni un milímetro más cerca de ser fanático. Es fanático solamente cuando no puede comprender que su dogma es un dogma, aunque sea verdad".
"Trabajo es hacer lo que a uno no le gusta; juego es hacer lo que a uno le gusta. El punto fundamental del trabajo es la ley; el punto fundamental del juego es la libertad. Debería haber horas de labor, y deberían ser laboriosas; debería haber horas de libertad, y deberían ser libres".
"Dejemos enteramente, por un tiempo, de leer a los hombres vivos que hablan sobre temas muertos. Leamos sólo a los hombres muertos que hablan de sus tópicos vivos".
"La fe es aquello que es capaz de sobrevivir a un estado de ánimo".
"Cuando en el futuro cercano se produzca el verdadero choque entre el cristianismo y las fuerzas genuinas que se oponen a él, el símbolo central y la bandera en torno a la cual arderá toda la lucha será el problema de esa cosa llamada humildad. Los modernos se hallan dispuestos a aceptar las demás virtudes, si bien las debilitan y las distorsionan. Aceptarán la misericordia, aunque pueden degradarla hasta convertirla en humanitarismo. Aceptarán la justicia, si bien pueden privarla de vida hasta que pase a ser simple orden [...]. Pero negarán que la humildad sea en absoluto una virtud".
"La vida es demasiado seria como para no tomarla a broma [...]. Yo creo que se puede bromear sobre cualquier tema. Pero no creo que se pueda bromear en cualquier oportunidad [...]. Bromeamos respecto a los lechos de muerte, pero no junto a los lechos de muerte".
"Es absolutamente inútil y absurdo decir a un hombre que no se debe bromear con los objetos sagrados. Es inútil y absurdo por una razón muy sencilla: porque no hay objetos que no sean sagrados [...]. Si decimos que no debemos jugar con los temas solemnes, lo que en realidad queremos decir -o deberíamos querer decir- es que no debemos jugar, nada más".
"A veces parece posible que lleguemos a vivir lo suficiente como para llegar a ver a los hombres -es decir, a algunos hombres- divididos en torno a la estética y a las cuestiones de gusto en forma tan enconada como en torno a las cuestiones de fe y moral [...]. Hay en el mundo moderno mucha gente -demasiada gente- que alberga en realidad, en cuanto se refiere a cuestiones de gusto, el mismo estado de ánimo vigilante, de violencia y de cierta exasperación encerrada y permanente, que resultaría natural que el hombre sintiera alrededor de problemas muy discutibles de bien y mal. Muchos modernos tratan el gusto como si fuera una cuestión moral. Sólo queda esperar que no traten la moral como si fuera cuestión de gusto".
"Se ha introducido en nuestros comentarios escritos la costumbre, harto vil, de usar los nombres de periodos pretéritos como términos insultantes. Si no nos gusta algo lo llamamos tribal, lo llamamos feudal, lo llamamos medieval, lo calificamos de digno de los Estuardo, lo tratamos de despótico, de oligárquico, de bárbaro, de militarista, y hablamos de aristócratas, hablamos de burócratas, como si todas esas cosas fueran lo mismo y todo el mundo sufriera de ellas, salvo nosotros. Nos olvidamos del hecho evidente de que la mayoría de estas cosas no sólo no van juntas, sino que sencillamente no podrían ir unidas".
"Lo que el hombre ve a diario es lo que no ve en absoluto".
"Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas. Empezamos por considerar todo lo convencional, todo lo tradicional, como algo y sin significado. Luego, una convención tras otra, una tradición tras otra, empiezan a explicarse, a palpilar con latido de vida bajo nuestra mano. Creíamos que estas cosas estaban pegadas, simplemente, a la vida: descubrimos que están enraizadas en ella [...]. Nuestra ardiente juventud cree que las cosas están muertas, y la madurez más seria nos descubre que viven".
"Puede ser mejor entender a ambos bandos en la Guerra Civil que entender a uno, pero es inconmesurablemente mejor entender a uno de ellos que no entender a ninguno".
"La destrucción espera, no al hombre que nada en el mar, sino al que trata de canalizarlo. El peligro no es para el nadador que deja que la marea lo llevé de acá para allá, y para quien el mar es infinito: el peligro acecha al nadador que intenta cruzar el mar y hacerlo finito".
"Un libro es, sin duda, un objeto sagrado. En él están las mayores joyas encerradas en el cofre más pequeño. Pero eso no altera el hecho de que cuando se valora más el cofre que las joyas ha empezado la superstición. Éste es el gran pecado de idolatría contra el que la religión nos ha advertido tanto".
"Debemos evitar confundir los aspectos de la infancia que son gratos a los niños con aquellos que nos son gratos a nosotros".
"Es glorioso llegar a ser hombre, pero es patético dejar de ser niño".