"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano,lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase".
Harper Lee
Matar a un ruiseñor (Ediciones B, 2009)
[Or. "To Kill a Mockingbird", 1960]
"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano,lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase".
"Tienen derecho a creerlo, ciertamente, y tienen derecho a que se respeten sus opiniones, pero para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno".
"Las personas sensatas no se enorgullecen de sus talentos".
"Eres demasiado joven para ayudar a nadie y yo ya soy demasiado viejo. Y cuando digo ayudar no me refiero a tener atenciones como servir mermelada de cereza o prestar dinero. Ayudar significa dar una parte de ti mismo a alguien que la acepta por voluntad propia y reconoce que está muy necesitado de ella".
"Estos relatos son mucho más largos de lo requerido para conseguir uno de los objetivos principales de contar cuentos a los niños, a saber, conseguir que se duerman. Sin embargo, estos relatos evidencian que se ha mantenido otro de esos fines, el de que los niños sepan cómo son -o creen ser o esperan ser- sus padres".
"Un buen regalo es un método eficaz para solicitar perdón, así como hacer buenas limosnas o donaciones a fundaciones caritativas destinadas a los auténticos creyentes, y mostrar gran celo por la verdadera fe, pueden compensar un acto reprobable, en especial cuando éste procura a un hombre un poder considerable para (como se suele decir) hacer el bien y servir a la verdadera causa".
"En cuestión de honradez, los primeros pensamientos de los hombres suelen ser mejores que los segundos, y sus nociones naturales, mejor que las que se elaboran a partir del estudio o de consultar con los casuistas".
"Desde la Antigüedad existió la costumbre de enviar a los jóvenes más dotados a formarse con filósofos. En sus escuelas, en su compañía y bajo sus preceptos y ejemplos se habituaban los ilustres alumnos al trabajo y la dificultad, y se ejercitaban en la temperancia y abnegación más rigurosas. Con esa disciplina temprana se preparaban para liderar, mantener el honor de su país en guerra, gobernar sabiamente el Estado, y luchar contra el lujo y la corrupción de las costumbres en tiempos de prosperidad y paz. Si alguna de esas artes se incluyen en la enseñanza universitaria, me alegro. Pero tal y como están ideadas algunas universidades en el mundo no parecen servir a estos propósitos, pues no preparan demasiado bien a los jóvenes para desempeñarse en el mundo, ni para comprender correctamente a los hombres ni las cosas".
"Moralidad y buen gobierno van juntos. No existe verdadero amor a la virtud sin reconocimiento del bien de la comunidad. Y donde el poder es absoluto, no existe la comunidad".
"Lo que pone en peligro la virtud no son tanto las críticas como las tradiciones. No temo tanto a esos antagonistas ingeniosos, que la obligan a ejercitarse y defenderse, como a sus niñeras cariñosas, que tienden a sofocarla y matarla con su exceso de solicitud y protección".
"El vicio y la virtud no tienen más ley ni medida que los usos y costumbres".
"Cuando se estableció que el sentido común era el único juez y se examinó la causa ante su tribunal, fue imposible emitir sentencia".
"Sólo la costumbre de razonar puede volvernos razonadores. Y no hay mejor invitación a la costumbre que encontrar placer en ella. Las únicas condiciones en que tales conversaciones especulativas pueden resultar agradables son la libertad para bromear, la posibilidad de cuestionar cualquier cosa siempre que no se use un lenguaje insultante, y la licencia para socavar o refutar cualquier argumentación sin ofensa del argumentador".
"Para juzgar los espíritus y saber si son divinos, primero hemos de juzgar si nuestro propio espíritu se encuentra inspirado por la razón y la sensatez, si está dispuesto a juzgar con serenidad, frialdad e imparcialidad, y si nuestro intelecto está libre de toda pasión capaz de confundirlo, si las oscuras brumas de la melancolía no lo ofuscan y lo aturden. El primer conocimiento y juicio previo es comprendernos a nosotros mismos, y conocer el estado de nuestro espíritu. Sólo después podemos juzgar el espíritu en los demás, reconocer su mérito personal, y apreciar el valor de su testimonio por la solidez de su entendimiento. Así nos procuraremos un antídoto contra el entusiasmo. Y me atrevo que no hay mejor manera de alcanzar este objetivo que a través del sentido del humor, pues de otro modo, el remedio mismo puede convertirse en enfermedad".
"Podemos juzgar bien una poesía, sin ser poetas ni poseer el menor talento poético, mas no podemos tener una noción aceptable de la bondad sin ser aceptablemente buenos".
"La melancolía con la que se nos ha enseñado a asociar la religión nos hace incapaces de pensar en ella con sentido del humor. Sobre todo recurrimos a ella en la adversidad, la enfermedad, la aflicción, la inquietud o la falta de ánimo, aunque en verdad nunca estamos peor dispuestos para pensar en ella que en los momentos difíciles y sombríos".
"Nada, excepto el mal humor, sea natural o circunstancial, puede llevar a un hombre a pensar seriamente que el mundo está gobernado por un poder diabólico o malvado".
"El único modo de salvar el buen sentido del hombre o, en definitiva, el ingenio en el mundo, es conceder libertad al ingenio. Sin embargo, el ingenio jamás será libre si se suprime la libertad de bromear, que es el único remedio contra algunos excesos de la seriedad y los caracteres amargados".
"¿Por qué no puede haber paseos públicos y jardines privados, bibliotecas públicas, clases particulares y tutores privados? Imponer límites a la imaginación y la especulación, regular las inquietudes de los hombres y sus creencias o miedos, suprimir por la fuerza la pasión natural del entusiasmo, pretender definirlo, reducirlo a una sola especia o restringirlo a una determinada forma, es un completo sinsentido".
"Allá donde el celo del Gobierno, o la corrupción de las clases altas, o cualquier otra causa, es lo bastante fuerte como para limitar la libertad de crítica en algún terreno, destruye la posibilidad de beneficiarse de ella en el conjunto de la sociedad. No puede haber una crítica imparcial y libre de las costumbres allá donde una tradición particular o una opinión nacional se declara protegida, y no sólo se sustrae a la crítica, sino que se ensalza con el arte más refinado".
"La mejor señal de que una persona desea mejorar es que soporte que le señalen sus faltas".
"Si la capacidad de exponer con precisión una flaqueza o un vicio garantizase suficientemente la posesión de la virtud contraria, ¡en qué siglo extraordinario nos figuraríamos estar viviendo!".
"Nosotros los cristianos, que poseemos una fe tan generosa, no dejamos nada a los pobres paganos, que tienen que ser infieles en todos los sentidos. Ni siquiera les concedemos que tuvieran fe en su propia religión, que consideramos demasiado absurda como para que nadie crea en ella, salvo el mero vulgo".
"La verdad es la cosa más poderosa del mundo, porque hasta la ficción debe ser gobernada por ella y sólo puede agradar gracias a su semejanza".