"El valor de la vida, de cada momento, se aprecia cuando se quiebra la salud, y cuando se recobra".
Javier Urra
"El valor de la vida, de cada momento, se aprecia cuando se quiebra la salud, y cuando se recobra".
"El maestro tiene por misión transmitir habilidades y conocimientos, inculcar valores, proveer al niño de experiencias positivas, facilitarle su ajuste personal y la propensión al intercambio".
"El maestro que siempre recordamos -"nuestro maestro"- no sólo influye; marca en gran medida nuestra vida".
"El rendimiento académico es importante, pero no es la balanza que calibra la valía global de nuestros hijos".
"El juguete ideal es siempre el que inventan los niños; el que nace de la imaginación".
"De tantas relaciones con lo virtual, empiezan a surgir dificultades para sentir y apreciar lo real".
"Internet abre una ventana al mundo, mientras cierra la puerta de la calle".
"Se lee poco, se escribe menos, se reflexiona escasamente; vivimos la inmediatez, la superficialidad de la imagen momentánea".
"Será fundamental educar a los niños en los beneficios de la salud, del deporte, del contacto con la naturaleza, del autodominio, de saber rechazar ofertas y de apreciar el equilibrio más que la subida de adrenalina".
"La soledad arrastra a la persona hacia las drogas, y las drogas le hacen sentirse más solo".
"Reflexionar sobre el tiempo es una forma de disfrutarlo. Como lo es la práctica deportiva, la lectura o la animada charla. No lo es la improductividad, la vagancia, el postergar eternamente, hablar y hablar, o pensar sobre un problema y no afrontarlo".
"Queremos a mucha gente, aunque nos cueste quererlos tal y como son".
"Vivir enamorado puede ser un 'sin-vivir', pero morir sin haberse enamorado es no haber vivido".
"La amistad sincera se nutre de recuerdos; la interesada, de esperanzas".
"La convivencia diaria en el hogar es enriquecedora y conflictiva".
"A veces la familia se convierte en una tela de araña que sostiene, sin duda, pero que también atrapa".
"Los padres han de ser accesibles a sus hijos, estar abiertos, percibir sus demandas, interpretarlas correctamente, transmitirles seguridad y erradicar los miedos".
"Es bueno que los padres se cuestionen sobre ellos mismos -'¿somos un buen ejemplo?'-, porque, hasta la adolescencia, son los principales referentes de sus hijos".
"Es triste ver a un niño envejecido; pero observar a un adulto infantilizado, esclavo de sus impulsos y deseos, incapaz de planificar, dependiente, resulta descorazonador".
"Convivir con los hijos es vivir con intensidad, disfrutar y manejarse en el conflicto".