"Los periodistas dicen tantas tonterías (de mala fe o sin ella), que cabría sentar este principio: un periodista es lo más parecido que hay a una persona normal".
Andrés Trapiello
Locuras sin fundamento (Pre-Textos, 1993)
"Los periodistas dicen tantas tonterías (de mala fe o sin ella), que cabría sentar este principio: un periodista es lo más parecido que hay a una persona normal".
"Si nos adivinaran los pensamientos, no podríamos salir de casa; si adivináramos los de los demás querríamos estar fuera de ella todo el día".
"El placer de salir nunca es comparable al placer de regresar, porque en el regreso siempre viene uno siendo dos, el que partió y el que vuelve".
"Quien tiene una locura, siempre padece varias".
"Escribir con defectos propios, antes, o mejor, que con aciertos ajenos".
"El desdén por la gloria es la forma suprema de la soberbia, y por tanto la mayor estupidez en la que puede caer un escritor".
"La educación sirve para esos momentos en que dos personas saben que se mienten".
"Debemos amar todo aquello por lo que hemos trabajado o que nos ha hecho sufrir".
"En primer lugar se premia el favor. En segundo, el mérito".
"El deber de planear el trabajo del día siguiente es el deber de 'hoy'; aunque su material está tomado prestado del futuro, el deber, como todos los deberes, está en el presente".
"La gratitud mira al pasado y el amor al presente; el miedo, la avaricia y la ambición miran hacia delante".
"La resignación ante el sufrimiento presente y real, incluso cuando ese sufrimiento consiste en tener miedo, es mucho más fácil".
"No espero encontrar cabezas viejas sobre hombros jóvenes".
"Sólo los ignorantes se imaginan que los espíritus son hombres alados".
"En un mundo que sin duda se puede definir como el más ciego de los mundos, la existencia de personas que insisten en la posibilidad de cambiarlo adquiere una importancia suprema".
"El amor de un ser humano por otro ser humano significa compromiso, aceptar los riesgos, estar dispuesto a sacrificarse; significa elegir una vía incierta y sin referencias, difícil e irregular, esperando (y queriendo) compartir su vida con otra persona. El amor puede o no ir acompañado de una felicidad tranquila, pero no suele ir acompañado de comodidad y conveniencia;éstas no se pueden dar por hechas, y menos estar seguro de que estarán".
"La afirmación de que nuestro mundo debe dividirse en entidades económicas competitivas porque eso es lo que pide la naturaleza, es exagerada. Las economías competitivas aparecieron porque decidimos crearlas. La competencia es un sustituto sublimado de la guerra. La guerra no es en absoluto inevitable. Si queremos la guerra, podemos elegir la guerra; pero si queremos la paz, también podemos elegir la paz. Si deseamos la rivalidad, elegiremos la rivalidad. Sin embargo, en vez de ello podemos elegir la colaboración amistosa".
"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano,lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase".
"Tienen derecho a creerlo, ciertamente, y tienen derecho a que se respeten sus opiniones, pero para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno".
"Las personas sensatas no se enorgullecen de sus talentos".
"Eres demasiado joven para ayudar a nadie y yo ya soy demasiado viejo. Y cuando digo ayudar no me refiero a tener atenciones como servir mermelada de cereza o prestar dinero. Ayudar significa dar una parte de ti mismo a alguien que la acepta por voluntad propia y reconoce que está muy necesitado de ella".
"Estos relatos son mucho más largos de lo requerido para conseguir uno de los objetivos principales de contar cuentos a los niños, a saber, conseguir que se duerman. Sin embargo, estos relatos evidencian que se ha mantenido otro de esos fines, el de que los niños sepan cómo son -o creen ser o esperan ser- sus padres".
"Un buen regalo es un método eficaz para solicitar perdón, así como hacer buenas limosnas o donaciones a fundaciones caritativas destinadas a los auténticos creyentes, y mostrar gran celo por la verdadera fe, pueden compensar un acto reprobable, en especial cuando éste procura a un hombre un poder considerable para (como se suele decir) hacer el bien y servir a la verdadera causa".
"En cuestión de honradez, los primeros pensamientos de los hombres suelen ser mejores que los segundos, y sus nociones naturales, mejor que las que se elaboran a partir del estudio o de consultar con los casuistas".
"Desde la Antigüedad existió la costumbre de enviar a los jóvenes más dotados a formarse con filósofos. En sus escuelas, en su compañía y bajo sus preceptos y ejemplos se habituaban los ilustres alumnos al trabajo y la dificultad, y se ejercitaban en la temperancia y abnegación más rigurosas. Con esa disciplina temprana se preparaban para liderar, mantener el honor de su país en guerra, gobernar sabiamente el Estado, y luchar contra el lujo y la corrupción de las costumbres en tiempos de prosperidad y paz. Si alguna de esas artes se incluyen en la enseñanza universitaria, me alegro. Pero tal y como están ideadas algunas universidades en el mundo no parecen servir a estos propósitos, pues no preparan demasiado bien a los jóvenes para desempeñarse en el mundo, ni para comprender correctamente a los hombres ni las cosas".