"La única manera de vencer una tentación es sucumbir a ella sin remilgos".
Oscar Wilde
"La única manera de vencer una tentación es sucumbir a ella sin remilgos".
"La observación necesita dispersión (buscar lo diferente entre lo similar), mientras que la comprensión necesita concentración (buscar lo común entre lo diverso)".
"Si no se puede comparar, tampoco se puede comprender".
"Los fósforos, la comida enlatada y las medicinas patentadas se envían a todo el mundo. Por ello tienen una identidad muerta y nunca se da en ellos esa variedad de sutiles matices que poseen las cosas procedentes de la tierra, como la leche de la vaca o los frutos de los huertos".
"Tanto la buena como la mala civilización nos cubren con su dosel y nos protegen de lo que hay fuera. Pero una buena civilización se extiende libremente sobre nosotros como un árbol, variada y complaciente, porque está viva. Una mala civilización se clava y se abre como una sombrilla, artificial, de forma matemática, no sólo universal sino uniforme".
"Las malas costumbres son rígidas y universales, como el militarismo moderno; las buenas son universales y variadas, como la caballerosidad innata y la defensa propia".
"Los muchachos, como los perros, se mueven por una especie de ideal fantasioso que no siempre se corresponde con su verdadero ser. Y dicho ritual fantasioso consiste, por lo general, en aparentar no ser fantasioso, en fingir ser mucho más masculino y materialista de lo que se es".
"Cuando un hombre de talento se ve obligado a vivir en una época prosaica y estúpida, el artista, incluso sin darse cuenta de ello, se siente atraído y obsesionado por la nostalgia de otras épocas [...]. Evoca recuerdos de seres y de cosas que no ha conocido personalmente, y llega un momento en el que se evade violentamente de la cárcel de su siglo y vaga, con toda libertad, por otra época con la cual, como última ilusión, le parece que hubiera encontrado una mayor armonía".
"¿Quién quiere estar bien de verdad, cuando se puede levantar todos los días fatal y desear estar bien, y tener que trabajar para ello creando así algo con significado?".
"Cada vez que llega el cartero, me trae panfletos que exponen algún sugestivo y avanzado método educativo; hay que enseñar a los alumnos por separado; ambos sexos deben estudiar juntos; no debería haber premios; no debería haber castigos; el profesor debería evaluar a los alumnos a su nivel; el profesor debería rebajarse al nivel de los alumnos; debería alentarse la más cordial camaradería entre los muchachos, y también la más tierna intimidad espiritual con los profesores; se debería instruir deleitando, y las vacaciones deberían ser instructivas; todas esas teorías me sorprenden y confunden a diario".
"Es un tópico, pero no por ello menos cierto, afirmar que necesitamos un ideal para poner a prueba la realidad. Pero igual de cierto, y no tan aceptado, es que necesitamos una realidad con la que poner a prueba los ideales".
"Una de las características de la mala religión es que siempre intenta expresar los hechos concretos como si fuesen abstractos: llama al sexo 'afinidad'; al vino, 'alcohol'; al hambre, 'problema económico'".
"Es una pena que a menudo conozcamos el pasado sólo por la cola. Recordamos el ayer sólo por las puestas de sol. Hay muchos ejemplos. Uno es Napoleón. Siempre pensamos en él como un déspota viejo y gordo que gobernó Europa con una despiadada maquinaria militar. Pero ésa [...] fue sólo la 'última fase' [...]. En la época más sorprendente e intensa de su carrera, que fue la que le hizo inmortal, Napoleón era casi un muchacho, y no precisamente un mal muchacho, ambicioso y obstinado, pero sinceramente enamorado y entusiasmado por una causa, la de la justicia e igualdad francesas".
"Las cosas modernas son feas porque los hombres modernos son descuidados, no porque sean cuidadosos".
"Ese palacio de árboles orgullosos que hemos dejado a nuestra espalda es como era el mundo antes de que los hombres civilizados, cristianos, demócratas o lo que sea, lo volviesen aburrido con sus monótonas normas sobre la moral y la igualdad. En la lucha silenciosa de ese bosque, cada árbol lucha en silencio contra los demás, rama contra rama. Y el resultado de ese combate mudo son la desigualdad y la belleza".
"¿Ha hecho alguna vez el lector el experimento de repetir una palabra sencilla como 'perro' treinta veces? Al llegar a la trigésima se ha transformado [...]. No se domestica, sino que se asilvestra a fuerza de repetirse".
"Nos alzaremos hasta ese infinito enloquecido donde no hay arriba ni abajo, en el supremo desorden de los cielos. Responderé a la llamada del caos y la noche antigua. Cabalgaré a lomos de la pesadilla, pero no permitiré que me domine".
"La cordura puede jugar con la locura; pero no se debe permitir que la locura juegue con la cordura".
"No es que no me guste el campo, sino que me gusta más la ciudad. Por eso el arte de la felicidad sugiere que viva en el campo y piense en la ciudad".
"Me rebajaré a vivir en el campo, como un socialista cualquiera o un adorador de la vida sencilla. Acabaré mis días en un pueblo, seré el tonto del pueblo, espectáculo y juez de la humanidad".
"La adoración a la naturaleza es moralmente más peligrosa que la adoración del hombre vulgar a la ciudad, pues es fácil pervertirla en adoración de un misterio impersonal, un descuido o una crueldad".
"Sé por qué he juntado todas estas cosas tan absurdas. No tengo la paciencia -o tal vez la inteligencia constructiva- necesaria para trazar la línea que conecta todos estos artículos tan caóticos. Pero podría trazarse".
"La fábula es un asno santo que va a la iglesia. El realismo es un asno perdido que no sabe adónde va".